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Plan estratégico de humedales a 2030

Las últimas evaluaciones certifican que los humedales están desapareciendo a una tasa tres veces superior a la de la de pérdida de bosques.

Los datos más recientes disponibles en el ámbito internacional indican que la pérdida y degradación de humedales a escala global están especialmente vinculadas al cambio de uso de la tierra, seguido de cerca por la contaminación y los impactos del cambio climático.

Evitar, detener y revertir la pérdida y degradación de los humedales a la vez que se garantiza el mantenimiento de las especies que sustentan, son algunos de los objetivos del Plan Estratégico de Humedales a 2030, cuyo borrador está en información pública hasta septiembre en la web de MITECO.

¿Cuáles son las principales amenazas?

En el caso de los humedales españoles hay consenso a la hora de identificar que las principales presiones que impactan sobre su estado de conservación y sus tendencias son las siguientes: cambios de usos del suelo, alteración de regímenes hídricos, contaminación, alteraciones hidromorfológicas, especies exóticas invasoras y cambio climático. Y todo esto empeora por la escasa integración sectorial, la falta de conocimientos y la insuficiente financiación.

En cuanto a los sectores en los que se originan las amenazas, y aunque en España hay poca información cuantificada al respecto, existe acuerdo en considerar que la pérdida de humedales y su degradación están relacionadas básicamente con cuatro sectores de actividad, que han sido y continúan siendo en la actualidad los más impactantes:

  • El sector agrario (agricultura y ganadería) y la gestión del agua (los más relevantes y en gran medida interrelacionados). El Convenio de Ramsar considera indispensable «transformar la agricultura».
  • El desarrollo urbanístico (especialmente el asociado a las actividades turísticas y recreativas).
  • Las infraestructuras (principalmente de transporte y energía).
  • La industria.

España cuenta con, al menos, 2.000 humedales

El territorio español cuenta con un patrimonio húmedo estimado en, al menos, 2.000 humedales, la mayor parte de ellos continentales (92 %), aunque en superficie supongan sólo alrededor del 14 % del total (muchos pequeños humedales de interior).

Por el contrario, las zonas húmedas costeras son escasas en número, pero mantienen extensiones considerables. Entre los de interior (o continentales), los de agua dulce son los más numerosos (46 %), seguidos de los de montaña (30 %), aunque únicamente representan el 2 % y el 4 %, respectivamente, de la superficie húmeda total (muchos, pero muy pequeños).

Conjunto de zonas húmedas catalogadas en la Base Documental de los Humedales Españoles. Fuente: MITECO a partir de la información extraída de la BDHE.

Objetivos del Plan Estratégico de Humedales

Tras evaluar el grado de aplicación del anterior Plan Estratégico se han detectado una serie de indicaciones o ideas clave que se proponen como recomendaciones de contenido y prioridades del nuevo plan estratégico, y que son las siguientes:

  • Recursos financieros y humanos. Se percibe una notoria falta de recursos públicos, tanto de carácter financiero como humano. Esta parece haber sido una de las principales debilidades que ha afectado a la ejecución del anterior plan estratégico, y las circunstancias no parecen haber mejorado con el tiempo. Debería existir algún tipo de instrumento presupuestario específico para humedales y de igual manera, es indispensable garantizar una adecuada dotación de recursos humanos especializados para asegurar que se aplican/ejecutan las medidas/acciones previstas en el nuevo plan.
  • Reforzar la integración de las necesidades de conservación y restauración de los humedales en las distintas políticas sectoriales.
    Para ello, el nuevo plan estratégico debe enfrentar la necesidad de mejorar la comunicación y la colaboración/coordinación entre Administraciones, que hasta el momento y lamentablemente se perciben como muy insuficientes.
  • Seguimiento periódico de la aplicación del Plan.
    Para lo que sería necesario que el propio plan estableciera unos indicadores precisos que facilitasen realizar tal seguimiento/evaluación. Se valoran positivamente las funciones que hasta el momento realiza el Comité de Humedales, pero se sugiere la idoneidad de crear una unidad técnica que, dependiendo de este Comité, fuera la responsable de este seguimiento/evaluación.
  • Inventario Español de Zonas Húmedas
    El desarrollo de este inventario ha resultado ser particularmente poco ágil (a fecha de hoy sólo 8 Comunidades Autónomas tienen sus humedales integrados en el mismo). Resulta esencial y urgente cumplir con las obligaciones que especifica el Real Decreto 435/2004 que lo regula, y que las Comunidades Autónomas que todavía no lo han hecho completen cuanto antes este inventario.
  • Dominio Público
    Según la legislación de aguas y de costas, muchos humedales españoles forman parte del Dominio Público (hidráulico y marítimo-terrestre). Es fundamental que el nuevo plan estratégico enfrente este asunto, y que integre la necesidad de que se deslinden y recuperen completamente estos elementos del Dominio Público de cara a asegurar su protección.
  • Óptica ecosistémica e integrada
    Para lograr una gestión sostenible y efectiva de los humedales y su conservación en buen estado, resulta imprescindible aplicar una óptica ecosistémica (considerando al humedal como un sistema integral, más que la suma de sus partes/elementos) que asegure el mantenimiento de los procesos ecológicos que sustentan completos y en buen estado.
    Además es necesario tener en cuenta las cuencas vertientes/circundantes a los humedales, tanto las superficiales como las subterráneas.
  • Protección de humedales
    Es necesario reforzar/ampliar el marco normativo para procurar una protección legal real a todos los humedales con independencia de su tamaño, dotándolos de alguna figura de protección legal que garantice su conservación, sean estas figuras del sector de la biodiversidad o de otra naturaleza, así como facilitar la implicación de las administraciones locales en este campo. También se considera esencial mejorar la lucha contra el delito ambiental.
  • Impulsar acciones de control y erradicación de las las especies exóticas invasoras.
    Se descubren como particularmente perniciosas para los humedales (muchas de las detectadas en España son taxones acuáticos o asociados al medio hídrico).
  • Restauración
    Se debe proseguir con acciones/proyectos de restauración de humedales, que en general dan unos excelentes resultados, dando prioridad a aquéllos que puedan generar rápidamente servicios ecosistémicos a un coste razonable. Sería necesario realizar un seguimiento posterior, una vez terminadas las actuaciones de restauración, de manera que se pudieran aplicar acciones de mantenimiento si fuera necesario.
  • Concienciación y participación pública.
    Las posibilidades de aplicación efectiva de un nuevo plan estratégico se incrementarían de manera notable si el mismo se elabora en un proceso consensuado entre todos los actores implicados en su ejecución, por supuesto las Administraciones públicas, pero también la sociedad civil, el mundo científico, etc. Es fundamental incrementar la concienciación a este respecto y promover la intensificación de acciones en materia de educación ambiental y de comunicación con el fin de conseguir un cambio en lo que al aprecio y valoración de los humedales y sus servicios ambientales se refiere.

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