- Esta evaluación fue una petición expresa de, entre otros, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) y servirá para fundamentar decisiones sobre el comercio de especies silvestres en la 19ª Conferencia Mundial de Vida Silvestre, que tendrá lugar en Panamá en noviembre.
- También es de interés inmediato para el trabajo que desarrolla el Convenio sobre la Diversidad Biológica con el fin de forjar un nuevo marco mundial de la biodiversidad para la próxima década. En gran parte por las conclusiones de la evaluación sobre el potencial que tiene el uso sostenible de las especies silvestres a la hora de contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible incluyendo aquellos sobre pobreza, hambre, buena salud y bienestar, educación, equidad de género, agua limpia y saneamiento, energía asequible, e industria e innovación.
- El Informe de evaluación de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) sobre el uso sostenible de las especies silvestres es el resultado de cuatro años de trabajo, a cargo de 85 renombrados expertos en ciencias naturales y sociales, poseedores de conocimientos indígenas y locales, así como de 200 colaboradores, los cuales se apoyaron en más de 6.200 fuentes. El resumen del informe ha recibido esta semana el visto bueno de los representantes de los 139 Estados miembros de la IPBES en Bonn (Alemania). Ayudará a los tomadores de decisiones por todo el mundo a elegir políticas y acciones que presten un mejor apoyo a las personas y a la naturaleza.
Miles de millones de personas, tanto en países desarrollados como en países en desarrollo, se benefician a diario del uso de especies silvestres para obtener alimentación, energía, materiales y medicamentos, para actividades recreativas, para inspiración y para muchas otras contribuciones que son fundamentales para el bienestar de los seres humanos. En vista de que un millón de especies de plantas y animales se encuentran en peligro de extinción, la aceleración de la crisis mundial de biodiversidad pone en riesgo las maneras en que las personas se benefician de las especies silvestres.
El informe ofrece perspectivas, análisis y herramientas para establecer un uso más sostenible de las especies silvestres de plantas, animales, hongos y algas de todo el planeta. Se da un uso sostenible cuando la diversidad biológica y los ecosistemas se mantienen en funcionamiento mientras contribuyen al bienestar de los seres humanos.

“Alrededor de 50.000 especies silvestres son usadas de diferentes maneras, entre las cuales se incluyen más de 10.000 especies que se utilizan directamente como alimento humano. Las poblaciones rurales de los países en desarrollo son las más expuestas por el uso insostenible, ya que la ausencia de alternativas complementarias suele obligarlas a seguir explotando especies silvestres que ya se encuentran en riesgo”, afirmó el doctor Jean-Marc Fromentin (Francia), que copreside la evaluación junto a la doctora Marla R. Emery (EE. UU./Noruega) y el profesor John Donaldson (Sudáfrica).
“El 70% de las personas pobres en el mundo dependen de las especies silvestres. Una de cada cinco personas depende de plantas, algas y hongos silvestres para obtener alimento y generar ingresos; 2.400 millones utilizan madera como leña para cocinar; y de los 120 millones de personas que trabajan en la pesca de captura, alrededor del 90% se gana la vida con la pesca en pequeña escala”, afirmó la doctora Emery. Sin embargo, el uso habitual de especies silvestres no solo es extremadamente importante en el Sur Global. Desde el pescado que comemos hasta los medicamentos, los cosméticos, los objetos de decoración y las actividades recreativas, el uso de especies silvestres es más común de lo que la mayoría cree”.
El uso de especies silvestres es una importante fuente de ingresos para miles de millones de personas en el mundo. Dos tercios de la madera en rollo industrial a nivel global proviene de especies de árboles silvestres; el comercio de plantas, algas y hongos silvestres constituye una industria de miles de millones de dólares de los Estados Unidos; e incluso, los usos no extractivos de estas especies suponen un gran negocio. El turismo basado en la observación de especies silvestres es uno de los principales motivos por los que, antes de la pandemia de COVID-19, las zonas protegidas de todo el planeta recibían anualmente un total de 8.000 millones de visitantes y generaban 600.000 millones de dólares de los EE. UU.
5 categorías generales de “prácticas” en el uso de especies silvestres
En el informe se identifican cinco categorías generales de “prácticas” en el uso de especies silvestres: pesca, recolección, tala, captura de animales terrestres (incluida la caza) y practicas no-extractivas como la observación. Para cada práctica, se examinan “usos” específicos —como alimento humano y alimento animal, materiales, medicamentos, energía, actividades recreativas, ceremonias, aprendizaje y decoración— y se proporciona un análisis detallado de las tendencias en cada uno de estos usos durante los últimos 20 años. En la mayoría de los casos, aunque el uso de especies silvestres ha aumentado, su sostenibilidad ha variado, por ejemplo, en la recolección con fines medicinales o la tala para obtener materiales y energía.
También se aborda el uso y el comercio ilícito de especies silvestres, ya que se da en todas las prácticas y suele traducirse en un uso insostenible. Los autores concluyen que el comercio ilícito de especies silvestres constituye la tercera clase de comercio ilícito más importante, con valores anuales estimados de hasta 199.000 millones de dólares de los EE. UU. La madera y los peces representan el mayor volumen y valor del comercio ilegal de especies silvestres.
Como parte de su evaluación, el informe analiza políticas y herramientas que se han utilizado en diversos contextos con respecto al uso sostenible de especies silvestres.
7 elementos clave que podrían aplicarse para fomentar el uso sostenible de dichas especies si se extienden a través de las prácticas, las regiones y los sectores:
- Opciones de políticas que son inclusivas y participativas
- Opciones de políticas que reconocen y apoyan diversas formas de conocimiento
- Instrumentos y herramientas de política que aseguran una distribución justa y equitativa de los costos y los beneficios
- Políticas específicas en función del contexto
- Monitoreo de especies silvestres y de prácticas
- Instrumentos de política armonizados a nivel internacional, nacional, regional y local, que mantienen consistencia y cohesión con obligaciones internacionales y que toman en cuenta las reglas y normas consuetudinarias
- Instituciones sólidas, incluidas las consuetudinarias
Para concluir, el informe examina una serie de posibles escenarios futuros con relación al uso de especies silvestres. Estos escenarios confirman que es probable que el cambio climático, el aumento de la demanda y los avances tecnológicos presenten desafíos significativos para el uso sostenible en el futuro, ya que aumentarán la eficiencia de numerosas prácticas extractivas. Para cada práctica, se identifican acciones que contribuirían a abordar estos desafíos.
En el caso de la pesca, incluiría corregir las ineficiencias actuales; reducir los subsidios perniciosos; apoyar la pesca en pequeña escala; adaptarse a los cambios en la productividad oceánica debido al cambio climático; y crear de manera proactiva instituciones transfronterizas que sean eficaces.
En lo que respecta a la tala, implicaría la gestión y la certificación de los bosques para usos múltiples, innovaciones tecnológicas para reducir el desperdicio en la fabricación de productos de madera e iniciativas económicas y políticas que reconozcan los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales, incluida la tenencia de la tierra.
En la mayoría de los escenarios futuros que permiten el uso sostenible de especies silvestres, los autores concluyen que los cambios transformadores comparten características comunes, como ser la integración de sistemas de valores plurales; la distribución equitativa de costos y beneficios; los cambios en los valores sociales, las normas culturales y las preferencias; e instituciones y sistemas de gobernanza eficaces.
Se considera necesario establecer objetivos ambiciosos, aunque estos no bastan para impulsar un cambio transformador. El mundo es dinámico y el uso sostenible de las especies silvestres requiere una negociación constante y un manejo adaptativo. También requiere una visión común de dicho uso y un cambio transformador en las relaciones entre las personas y la naturaleza.