Estudios

Proyectos que reducen la mortalidad de las aves en los parques eólicos

El equilibrio entre la generación de la energía necesaria para cubrir las necesidades humanas y la conservación del medio natural es un problema al que se está haciendo frente a través de diferentes ideas y soluciones, estudiando alternativas que permitan reducir los impactos que nuestras actuaciones tienen sobre el territorio.

La energía eólica es una de las energías renovables más utilizadas, y en nuestro país supone la primera fuente de energía eléctrica. No obstante, esta generación de energía no está exenta de inconvenientes medioambientales y por ello se ejecutan medidas compensatorias para paliar este tipo de problemas.

Medidas para reducir la siniestralidad:

  • Paradas temporales estratégicas.
  • Aerogeneradores bien ubicados. Reubicación o eliminación de aquellos con más incidentes detectados.
  • Implementación de sistemas automáticos de detección de aves y disuasión de colisiones.
  • Instalación de sensores de disuasión y/o parada en las posiciones óptimas para evitar la colisión de aves en vuelo con los aerogeneradores.
  • Vigilancia de la colisión de aves incluyendo la monitorización 360º alrededor del aerogenerador.
  • Señalización de las palas de los aerogeneradores para hacerlas más visibles a las aves.

En cuanto a resultados, según un artículo publicado por la Fundación Haz, un proyecto español es el que mejores resultados está cosechando hasta el momento, probado desde hace 14 años en los parques eólicos del Estrecho de Gibraltar.

El grupo liderado por Miguel Ferrer, científico titular de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), puso en marcha en 2008 un sistema bautizado como ‘paradas selectivas’.

Se trata de ralentizar el giro de la turbina, acción que actualmente se realiza de manera manual, cuando un ave se disponga a atravesar la zona afectada por el movimiento de las palas.

Los vigilantes ambientales observan constantemente el parque eólico de manera que, si detectan un ave, calculan su trayectoria y predicen si alguno de los molinos se interpondrá en su camino. Tienen en cuenta el uso que hacen las aves de las corrientes de aire, que las planeadoras y rapaces utilizan para volar, ahorrando energía en sus desplazamientos, además de ser el cauce de los flujos migratorios.

Si con este conocimiento, experiencia y entrenamiento así lo consideran, estos deben dar la orden al aerogenerador concreto para que ralentice su movimiento, de manera que los animales puedan esquivarlo.

Hay que tener en cuenta que la velocidad de la pala, que puede alcanzar las 1.500 revoluciones por minuto (los 200 km/h en la punta de las palas), crea una imagen casi transparente difícil de percibir a larga distancia.

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